Un año sin Ozzy Osbourne, el padre del heavy metal
Con Black Sabbath o como solista, solo hay un Principe de las Tinieblas

Por: Alejandro Bonilla Carvajal
Ozzy Osbourne falleció un 22 de julio de 2025 a los 76 años de edad en su natal Inglaterra. Dueño de una inconfundible voz, y una presencia escénica tan estrambótica como única, marcó a generaciones más allá del metal. Su partida dejó en claro el gran amor que se le tiene en diferentes partes del mundo, donde el lenguaje se une por su maravillosa música.
Luego de tener una adolescencia complicada, en la que estuvo preso por seis semanas a causa de un pequeño robo, y de enamorarse de la música de The Beatles a los 14 años de edad, su carrera artística partió a finales de los años sesenta en la dura y empobrecida ciudad de Birmingham.
Allí en compañía del bajista Geezer Butler conformaron la banda Rare Breed con Ozzy en la voz pero no duró mucho tiempo. Más adelante aparecería en el camino el guitarrista Tony Iommi y el baterista Bill Ward, primeramente formaron un grupo con el nombre de Polka Tulk Blues, posteriormente llamado Earth, sin embargo optaron por el sombrío apelativo de Black Sabbath, tomado de la película de horror del mismo nombre y protagonizada por Boris Karloff.

Black Sabbath cambió lo que se conocía en el rock pesado hasta entonces. Desde su primer disco de 1970 de título homónimo y que abre con una canción de similar título, es claro que el cuarteto era capaz de crear música poderosa, espeluznante y muy influyente. Desde la espectral voz de Osbourne, pasando por los robustos es inspirados riffs de Iommi, y sumando la sísmica base rítmica de Butler y Ward.
Nunca será arriesgado afirmar que Sabbath gracias a canciones como ‘Paranoid’, ‘War Pigs’, ‘Children of the Grave’, o ‘Sabbath Bloody Sabbath’, entre tantas otras, marcó la ruta de lo que posteriormente se categoriza como heavy metal. Y ahí en lo alto de ese trono de acero, la banda reinó desde sus comienzos hasta su deceso poco antes de la muerte de Osbourne.
Fue precisamente en Birmingham donde se realizó el fastuoso concierto “Back to the Beginning” con propósitos benéficos y que sirvió para bajar el telón tanto para Sabbath como para Ozzy en calidad de solista. Desde temprano, aquel 5 de julio de 2025 pudimos ver en vivo vía streaming shows con bandas como Mastodon, Anthrax, Halestorm, Lamb of God, Alice in Chains, Gojira, Pantera, Tool, Slayer, Metallica y Guns N’ Roses, entre varios.
Aquella maratón desde el Estadio del Aston Villa revalidó ante los veteranos el valor de la música de Ozzy y también brindó a los más jóvenes una experiencia muy completa sobre la influencia de Black Sabbath en muchos de los subgéneros que comprenden el rock pesado, o si lo prefieres el metal.

Al finalizar la jornada vimos a Ozzy entregarlo todo en el escenario por una última vez. Sentado en un trono, dados sus problemas de movilidad en sus últimos años de vida, el cantante entregó un sobresaliente performance. Con la presencia de un excelso guitarrista como lo es Zakk Wylde, quien le acompañó en varios periodos de su carrera, escuchamos temas como ‘Mr. Crowley’, ‘Mama, I’m Coming Home’, y ‘Crazy Train’. Fue sublime.
Como si no fuera suficiente, el “Madman”, agregó un breve repertorio de temas de Sabbath con la participación de la banda original: Iommi, Butler y Ward en guitarra, bajo y batería respectivamente. ‘War Pigs’, ‘N.I.B.’, ‘Iron Man’ y el fundamental ‘Paranoid’, sellaron una noche memorable e irrepetible para todo amante de esta música.
Recordamos hoy a Ozzy. Su espíritu alegre, sus tremendas canciones y su carisma, nos siguen acompañando. Cuando suena Sabbath o su material solista, la llama del metal se eleva y nada ni nadie la puede apagar. Tal y como su imborrable legado.
